Quentin Tarantino

 

 

     
 

Quentin Tarantino:
Reservoir Dogs:
Pocas obras de los noventa provocan desde su salida el impacto de Reservoir Dogs (1992), opera prima de un ilustre desconocido de veintiocho años, Quentin Tarantino, que en poco tiempo pasó de ser el dependiente cinéfilo de un videoclub a la gran esperanza blanca del cine americano, una especie de agitador contra los convencionalismos del momento y seguidor por igual de gente como Brian de Palma, Godard, Melville, Corman o André Toth. Con gustos tan eclécticos como desconcertantes para sus interlocutores, y capaz de contar de memoria una extraña película europea o el último cómic underground.
Rubio, Marrón, Blanco... Rubio, Blanco y Rosa Con Eddie el  Amable Mr.Pink - Steve Buscemi

Por la misma época en que el guión de Reservoir Dogs empieza a dar vueltas entre sus amigos, vende a Tony Scott la historia de Amor a quemarropa (True Romance, 1993), por el que recibe el mínimo sindical de 50.000 dólares, a la espera de su definitiva puesta en marcha. Prácticamente por entonces, una compañera de piso de Lawrence Bender, otro notorio marginado del negocio y amigo de Tarantino, leyó Reservoir Dogs y llamó al realizador Monte Hellman, autor de inclasificables rarezas como el par de westerns rodados con Jack Nicholson y Carretera asfaltada en dos direcciones (Two-Lane Blacktop, 1971), que puso su nombre en la lista negra de todos los estudios. Entusiasmado por el proyecto, Monte Hellman pretende convencer a Tarantino de que le ceda el guión en exclusiva para dirigirlo, pero éste se niega rotundamente e incluso argumenta que antes de desprenderse del mismo prefiere filmarlo en dieciséis milímetros.

Hellman, pese a la decepción, decide ayudar a Tarantino, y después de pulir el original consigue una entrevista con Richard N. Glandstein, ejecutivo de Live Entertainment, paralelo en el tiempo con el interés de Harvey Keitel, decisivo para el empujón definitivo del proyecto pasando a ser el productor ejecutivo. Keitel convence a Tarantino de la necesidad de reunir un millón quinientos mil dólares para sacar adelante la empresa. Prácticamente al cabo de un año, presupuesto y reparto están a punto. Reservoir Dogs es un estilizado y brillante logro que reproduce en tiempo real las tensiones y consecuencias de un atraco fallido que nunca veremos en imágenes, dentro de una especie de before and after teatral. Gran parte de su metraje está localizado en el hangar de una fábrica abandonada, donde distintos miembros de la banda ponen en escena una trágica representación de traiciones y engaños.
Bande à part True Romance Miller`s Crossing Pulp Fiction

[...] A la manera de una esponja, el estilo de Tarantino se nutre de cantidad de fuentes, de su memoria visual de cinéfilo, de la intencionada transgresión de diferentes códigos narrativos y hace suyos motivos del film noir. Atraco perfecto es el primer ejemplo que viene a nuestra cabeza: Tarantino abandona la monocorde voz en off y la fragmentada estructura de Kubrick para tender a una construcción en bloques desgajados, como capítulos arrancados a un libro, articulando el relato sobre el único escenario del almacén abandonado y construir paralelamente una serie de flashbacks a modo de apéndices del relato, el trasfondo de cada personaje, suministrando al público la necesaria información sobre cada uno de ellos. Sin caer en el fatalismo de Kubrick, crea un universo abstracto donde la violencia es la representación esquizofrénica de un huis clos, por momentos un anticipado juego virtual de la vida y la muerte. (C.Balagué)
Kill Bill Kill Bill Kill Bill Kill Bill II

Después del éxito de Reservoir Dogs, la posición de Tarantino dentro de la industria empieza a ser muy distinta y no duda en entrar a formar parte del juego de la oferta y la demanda tan habitual en los despachos de Hollywood. Rechaza la posibilidad de dirigir sus guiones para Tony Scott, Amor a a quemarropa (True Romance, 1993), y Oliver Stone, Asesinos natos (Natural Born Killers, 1994, y termina aceptando la millonaria oferta de novecientos mil dólares que le hace TriPictures por el guión de su próximo proyecto. Instalado en Amsterdam, recicla una serie de materiales anteriores a Reservoir Dogs que pensaba utilizar en un film polciaco estructurado por diversos cortometrajes, de acuerdo con una tríada de historias que van desde la de Vincent Vega (John Travolta) com Mia Wallace (Uma Thurman), la esposa de su jefe, pasando por la que escribe Roger Avary, compañero suyo de trabajo en un videoclub y futuro realizador de Killing Zoe (1994), donde Tarantino está acreditado como productor ejecutivo, sobre un boxeador, Butch Coolidge (Bruce Willis), que huye después de noquear a su contrario sin respetar el tongo pactado con Marcellus Wallace (Ving Rhames), el mafioso propietario de un club nocturno y marido de Mia.

 

 

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