El marqués Queipo del Llano             

 

Gonzalo Queipo del Llano y Sierra (1875-1951):
Nació en Tordesillas e ingresó con 18 años en la Academia de Caballería de Valladolid. Fue expulsado del ejército dos veces. Convirtió en notoriamente públicas sus desavenencias con su antiguo compañero y posterior dictador Primo de Rivera. Con la llegada de la II República (1931) es nombrado Gobernador Militar de Madrid. Llegó a ser consuegro de Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la República entre 1931 y 1936. En 1933 es relevado de su cargo de Jefe del Cuarto Militar de Alcalá-Zamora por injerencias llevadas a cabo con parlamentarios. Mantuvo relaciones de confianza con los Generales Sanjurjo y Mola.

República Queipo del Llano Franco, Queipo y el Cardenal Ilundain, Obispo de Sevilla desde 1920 hasta 1937. Sucedido por Pedro Segura.


Fue el general que instauró un régimen de terror en Sevilla e hizo de la violación de los derechos humanos un arma de guerra. Sin ningún tipo de pudor, Queipo de Llano ejerció la violencia indiscriminada contra la población sevillana -sólo en seis meses fueron fusiladas más de 3.000 personas- y alentó a sus tropas franquistas a violar a las mujeres de los republicanos. Sus discursos y arengas a los soldados rebeldes, retransmitidas diariamente por Radio Sevilla, pasaron a la historia de la ignominia por su zafiedad, su machismo y su crueldad.

Toma de Sevilla (1936):
El 11 de julio hizo que su familia se desplazara de Sevilla a Málaga por seguridad. Quería sublevarse en Valladolid, pero la dirección del comité de conspiración lo deja encargado de la guarnición de Sevilla. Fingiéndose leales a la República, y mediante otros engaños, los oficiales del Regimiento de Artillería 3º Ligero proveen a los demás facciosos de medios para hacerse con el control del centro de Sevilla usando material pesado contra los edificios civiles. Tras la toma por partes de Sevilla se lleva a cabo lo que Dionisio Ridruejo definió como represión informal y espontánea. La destrucción física de los cuadros de los partidos del Frente Popular, de los sindicatos obreros y de las organizaciones masónicas, sin perder de vista tampoco a los partidos democráticos más moderados y a las personalidades independientes [...] se puede hablar de una operación perfecta de extirpación de las fuerzas políticas que habían patrocinado y sostenido la República. La toma consolidada de Sevilla en los días siguientes por el Tercio y los Regulares llegados de Cádiz se produce por el empleo indiscriminado de la artillería y del salvaje terror africanista en los barrios que resistían.

Saca de rojos en Sevilla


Se había acordado emplear en territorio español las mismas medidas represivas y de escarmiento de Marruecos; una combinación brutal de detenciones, violaciones, fusilamientos, emasculaciones y otras sevicias. Los crímenes, sin ningún tipo de juicio, declaración o defensa se sucedieron generalmente junto a los cementerios o en las cunetas de las carreteras. En los libros registros civiles de juzgados y en los de cementerios puede leerse: «Desconocido o bien Fulano [...] fallecido el día XX de julio de 1936 a las [en blanco] a consecuencia de aplicación del bando de guerra». En otros casos el médico certificaba lo evidente «por herida de bala, hemorragia, anemia aguda, etc.». La acusación era verbal, sobre la base de delaciones, listas negras o informes oficiosos, en todo caso consentidos o inducidos por la autoridad militar: se los llevaban y eran fusilados en el acto. En los escasos registros o sumarios encontrados, las víctimas civiles fueron acusadas de «delitos» como ser votante de izquierda, ser familia de republicanos destacados, haber discutido con alguien de política o haber mirado mal al cura.65 Cualquier cosa, por insignificante que fuera, podía ser motivo para el escarmiento.


Rojas represaliadas


Jefe del Ejército Sur:
En la región bajo su mando utilizó la misma violencia higiénica que en los barrios sevillanos, por lo que durante muchos años ha sido recordado con espanto por el imaginario colectivo andaluz. Utilizó para este trabajo fundamentalmente a la Guardia Civil, a los falangistas, carlistas, Policía Montada y otras fuerzas paramilitares derechistas.104 Al igual que Mola en el norte, Queipo utilizó la radiodifusión como medio de guerra psicológica. Todos los días daba «charlas» radiofónicas a través de los micrófonos de Unión Radio Sevilla en las que, con el fin de amedrentar al enemigo y animar a los partidarios nacionalistas en zona republicana, se burlaba de los dirigentes de la República y hacía alusiones a la virilidad de legionarios y regulares, con comentarios tales como:

Aunque no hay prueba escrita, Ian Gibson le atribuye la orden final del fusilamiento de García Lorca en Granada, consentido por el capitán José María Nestares Cuéllar.

Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia del gobierno Rajoy


Marquesado:
El general Franco creó y le otorgó el marquesado de Queipo del Llano, que a su muerte, durante los años del régimen (1951) pasó a su hijo, Gonzalo Queipo del Llano Mencos, hasta su muerte en mayo de 2012. Un año después de ser ennoblecido por Franco, Queipo de Llano murió en su cortijo sevillano, que le había regalado el ayuntamiento de Sevilla por suscripción popular en 1937.

El Ministro de Justicia Ruiz-Gallardón, en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 17 de julio, manda expedir “previo pago del impuesto correspondiente y sin perjuicio de tercero de mejor derecho, Real Carta de Sucesión en el título de Marqués de Queipo de Llano, a favor de don Gonzalo Queipo de Llano Mencos, por fallecimiento de su padre, don Gonzalo Queipo de Llano Martí”.

Se trata de un gesto con el que Gallardón busca incrementar el apoyo de la parte más conservadora del PP con miras a su carrera dentro del partido. Pero a la vez supone un acto netamente vergonzoso de los que marcan para siempre a las personas ante las siguientes generaciones. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha lamentado que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, haya renovado el título de marqués de Queipo de Llano al nieto del general golpista, Gonzalo Queipo de Llano, un gesto que se se produjo además en el aniversario de la sublevación militar. La asociación recuerda que fue uno de los generales más violentos del golpe. La ARMH lamenta en un comunicado la renovación del título nobiliario, recordando además que se publicó el pasado día 17, “el mismo día en que en 1936 comenzó la sublevación militar de los generales franquistas”. Recuerdan que el general Queipo de Llano fue “uno de los militares sublevados que hicieron de la violencia y el terror contra la población civil una generalizada arma de guerra”, destaca que en sus locuciones radiofónicas en Radio Sevilla alentaba a las fuerzas sublevadas a cometer “terribles violaciones de derechos humanos”. “Resulta un insulto a las víctimas de la dictadura y a la democracia que se otorgue desde el Estado ese reconocimiento a quien truncó la libertad de nuestra sociedad para elegir a sus representantes y lo hizo utilizando una despiadada violencia para conquistar el poder”, afirma la asociación. Sostiene también que un ministro de un Gobierno democrático “no puede colaborar en el reconocimiento público e institucional a alguien que causó tanto daño a nuestra sociedad” y recuerda que el PP en sus estatutos dice ser un “partido solidario con las víctimas de la violencia de cualquier signo”. La asociación argumenta que Alberto Ruiz-Gallardón y el PP practican un ejercicio de “doble moral” al exigir condenas de la violencia y al mismo tiempo “dar honores a uno de los participantes en la mayor operación de uso de la violencia que ha existido en nuestra historia”. “Llevó a más de 113.000 civiles a desaparecer, violó a miles de mujeres y construyó una dictadura edificada y sustentada sobre el uso de una violencia sanguinaria y de un terror ilimitado”, insisten sobre el legado de aquel general.

Marcha hacia un campo de internamiento francés Centro de Valdenoceda, Burgos


Con cierta frecuencia se hacen visibles muestras de falta de sensibilidad, por parte de nuestras instituciones, con la memoria histórica. Por ejemplo, ni los parlamentos regionales ni el Congreso han tomado las medidas necesarias para hacer desaparecer del nombre de algunos pueblos la palabra Caudillo. La denominación de "del Caudillo" incumple el artículo 15 de la Ley de la Memoria Histórica en su punto uno:


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