Meditación y cambios cerebrales             

 

Yoga Meditación:
Establece un paréntesis en la rutina diaria. Un espacio en el que las reglas de juego son diferentes y establecidas por nosotros, un momento que dedicamos a trabajar mediante la autosugestión y la constancia. Es frecuente encontrar la relajación y la visualización unidas en una técnica única, especialmente útil para los que tienen facilidad para "ver mentalmente" y en cambio, les cuesta relajarse por otros métodos. 1. Crear un momento y ambiente propicio para el descanso, sitio cómodo, buena temperatura, luz tenue, música suave o silencio. Una vez en esas condiciones, guiamos la mente a producir un relax físico. Hay muchas técnicas. Desde "dejarse llevar por la música" hasta tensar los músculos al límite para luego relajarlos, las variaciones posibles, según la persona, son muy amplias. 2. Guiamos la mente hacia un tipo de pensamientos determinados que elegimos. Ocupamos la mente en recrear una imagen que puede ser "nueva" o no, como cuando traemos a la mente un recuerdo de algo que hayamos vivido. En la visualización, no solamente utilizamos la facultad de la mente de recrear situaciones como en una pantalla de cine, sino su capacidad de reproducir las emociones que acompañan a esas imágenes, en un plano físico. Creamos una imagen y experimentamos las emociones que producen esas imágenes en nuestro cerebro.

Partes del cuerpo:
También se suele concentrar la atención en cada parte del cuerpo: pie, tobillo, pantorrilla, muslo, cadera. Añadimos zonas de la cara dividida en sus pequeñas partes. Mentalmente, en el proceso de autosugestión, aplicamos sensaciones a estas partes: las distendemos, las relajamos, las dormimos, las hacemos más pesadas, las ablandamos, las derretimos, las evaporamos, las hundimos. Se aconseja la postura de loto o simplemente con las piernas cruzadas con la espalda recta cuello derecho y mentón un poco salido. Inhalar lentamente llenando la parte baja del abdomen luego la abdominal y luego la pectoral y clavicular.

  1. Que aprenda a enfocar su atención en algo que decida de antemano, sea un punto, un objeto, un sonido, una actividad como respirar, una idea, una cualidad, etc.
  2. Que aprenda a hacerlo como un observador neutral, sin involucrarse con las emociones que se puedan producir en cada momento.
  3. Que mientras se concentra en hacerlo, la parte no-consciente de su mente, se libre de perturbaciones, "haga su trabajo".

Yoga Cambios cerebrales en 8 semanas:
No lo dice un grupo «new age», ni unos amantes de la pseudociencia o de la falsa espiritualidad, sino un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, que ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud. «Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado durante mucho tiempo que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día», explica la psiquiatra Sara Lazar, autora principal del estudio. «La nueva investigación demuestra que los cambios en la estructura del cerebro pueden estar detrás de esos beneficios demostrados, y que la gente no se siente mejor solo porque se han relajado», apunta. Lazar ya había realizado estudios previos en los que había encontrado diferencias estructurales entre los cerebros de los profesionales de la meditación, con experiencia en este tipo de prácticas, y los individuos sin antecedentes, como, por ejemplo, un mayor grosor de la corteza cerebral en áreas asociadas con la atención y la integración emocional. Pero entonces la investigadora no pudo confirmar si este proceso había sido fruto de, simplemente, haber pasado unos ratos de reflexión.

Amígdala Conciencia sin prejuicios:
Para el estudio actual, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 voluntarios dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés coordinado por la Universidad de Massachusetts. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones y sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa. Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios fueron observados en el grupo de control formado por otros voluntarios, lo que demuestra que no fueron resultado solo del paso del tiempo.

    «Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida» (Britta Hölzel, autora principal del estudio).

El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia. (J.de Jorge, enero 2011)


Yoga:
Del sánscrito yuga, 'yugo', uno de los seis sistemas clásicos de filosofía del hinduismo. Se diferencia de los otros por proporcionar el control del cuerpo y el poder mágico atribuido a sus devotos avanzados. El yoga plantea como doctrina que mediante la práctica de ciertas disciplinas el ser humano puede alcanzar la liberación de las limitaciones de la carne, el engaño de los sentidos y las trampas del pensamiento y, por tanto, alcanzar la unión con el auténtico conocimiento. Tal unión, de acuerdo con su doctrina, es el único camino verdadero de entendimiento. Para la mayoría de los yoguis (nombre que reciben quienes practican el yoga) el objeto de conocimiento es el espíritu universal, el Brahma. Una minoría de yoguis no creyentes buscan el autoconocimiento perfecto autónomo en lugar de aspirar al encuentro con Dios. En todo caso, el fin radica en el conocimiento y no, como se supone en general, en realizar pruebas de ascetismo, clarividencia o la generación de milagros. De hecho, la doctrina del yoga no aprueba el ascetismo doloroso e insiste en que la preparación física y mental no debe ser utilizada como exhibición, sino como un medio para fines espirituales. 2 LOS OCHO ESCALONES La práctica del yoga forma una escalera que lleva al conocimiento perfecto. Uno: autocontrol (yama); supone veracidad, abstinencia, evitar el robo, la negación de los obsequios y no cometer perjuicio contra las cosas vivas. Dos: observancia religiosa (niyama); implica adoptar la austeridad, la pobreza, los ritos de purificación, el recital de los himnos védicos y la confianza devota en el Ser Supremo. Tres: las posturas (asana), de las que hay gran número; son consideradas como básicas para todos los escalones que siguen. Cuatro: regular la respiración (pranayama); supone alterar su profundidad y ritmo, respirando a través de cada ventana de la nariz a voluntad, y la suspensión virtual de la respiración. Cinco: reprimir los sentidos (pratyahara); significa apartarse de los objetos externos y la lógica vuelta de la mente sobre sí misma. Seis: la estabilización de la mente (dharana); centrando la atención sobre una parte determinada del cuerpo, como el ombligo, el extremo de la nariz o el centro de la frente, y de este modo volver a la persona insensible a la perturbación externa. Siete: meditación (dhyana); consiste en fijar la mente sobre el objeto de conocimiento, en particular Brahma, hasta la exclusión de cualquier otro pensamiento. Ocho: la contemplación profunda (samadhi); entraña la absorción perfecta del pensamiento en el objeto de conocimiento, su unión e identificación con ese objeto. La consecución del samadhi libera al yo de las ilusiones de los sentidos y las contradicciones de la razón. Es un pensamiento que ha ido más allá del razonamiento, logrando su objetivo mediante su propia negación. Desemboca en una iluminación interna, el éxtasis del genuino conocimiento de la realidad. 3 LIBERACIÓN El último escalón, en la doctrina del yoga, raramente se puede alcanzar en una única vida. Se suele afirmar que se necesitan varios nacimientos para lograr la liberación, primero del mundo de los fenómenos, después de los pensamientos de sí mismo, y por último de la confusión del espíritu con la materia. La separación del espíritu de la materia es Kaivalya, o la verdadera liberación. Cuando los expertos yoguis se aproximan al Kaivalya, se supone que adquieren ciertas capacidades notables. Llegan a ser insensibles al calor o al frío, al dolor y al placer o al sufrimiento. Pueden realizar hazañas sobrenaturales, mentales y físicas, e incluso cambiar el curso de su naturaleza. Pueden distinguir los elementos más sutiles de la materia y son capaces, al mismo tiempo, de contemplar el Universo como un todo, abarcando el microcosmos y macrocosmos en el mismo pensamiento. Tales son los poderes afirmados o prometidos por el yoga. Pocos de ellos han sido demostrados con éxito ante observadores desinteresados. No obstante, logros extraordinarios han sido relatados por testigos. El más impresionante, quizás, sea el yogui dormido, en que la animación se aproxima a la suspensión, permitiendo al yogui estar sepultado vivo durante días. Ese estado ha sido descrito por algunas autoridades como un tipo de estado cataléptico inducido por la autohipnosis y no diferente en esencia de la catalepsia, que puede ser un síntoma de enfermedad nerviosa. 4 SISTEMAS DE YOGA Los aspirantes, en el yoga, pasan una selección de prácticas para adaptar sus capacidades y su entorno. Muchos de los yoguis y casi todos los devotos occidentales son practicantes del hatha (o yoga físico), el sistema básico que está relacionado con el desarrollo de esos controles corporales a los que siguen todos los demás. Los otros sistemas difieren sobre todo por los variados énfasis puestos sobre las distintas fases de la práctica del yoga. Quizás el sistema más popular en India es el bhakti (devoción). Este sistema subraya los dos primeros estados de la disciplina del yoga, que son el autocontrol y la observancia religiosa. Otros importantes sistemas de yoga son el mantra, que se dedica a pronunciar el nombre de Krishna y otros ensalmos; el karma, el camino del trabajo y servicio; y el jnana, la vía del intelecto. La combinación formada por los yogas bhakti, karma y jnana se llama yoga raya (real). 5 HISTORIA Las doctrinas y prácticas del yoga datan del periodo de los Upanisad. El Maitri Upanisad, en concreto, bosqueja las prácticas esenciales del yoga, que fueron elaboradas y organizadas sobre una base filosófica en el Sutra del Yoga, obra del siglo II a.C. del sabio indio Patanjali, quien es considerado el fundador del yoga. Patanjali tomó su doctrina del Samkhya, el más antiguo de los sistemas clásicos de la filosofía hindú. Para explicar la evolución, proponía relacionar y conjugar el concepto de Dios (Isvara) con la perspectiva atea del Samkhya. Este concepto no es una parte propia de la doctrina del yoga; algunos expertos consideran en realidad que está en contradicción con el resto del sistema. En ningún caso el yoga, a diferencia de otros sistemas de filosofía hindú, ha subordinado la doctrina al refinamiento de la práctica. El estudio sistemático de la doctrina del yoga ha declinado en los últimos siglos. Como un sistema de práctica, el yoga ha sido desde el principio uno de los rasgos más influyentes del hinduismo. El yoga ejerció una poderosa atracción sobre los hindúes a causa de las maravillas que se atribuyen y porque acredita la realización de austeridades, a las que los hindúes están inclinados. La gran influencia del yoga, por otra parte, puede advertirse en el budismo, que también es notable por su austeridad, y por sus ejercicios espirituales y sus estados trascendentes. Cuando el conocimiento del yoga se extendió, fascinó y ganó muchos seguidores en Occidente. Entre los seguidores del yoga están los escritores británicos Francis Yeats-Brown, Aldous Huxley y Christopher Isherwood, el filósofo rumano Mircea Eliade, y el violinista Yehudi Menuhin. En los últimos años los ejercicios de yoga han sido recomendados por algunos expertos en salud como un medio para despojar el cuerpo de impurezas, reducir peso, tonificar los nervios y músculos y, en general, mejorar la salud y prolongar la vida.

 
       

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